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EL DESTINO

1.HISTORIA DE LA CIUDAD DE OAXACA

Oaxaca, ¡Tienes que vivirlo!

Desde tiempos remotos, nuestra capital ha sido el corazón de reunión de innumerables culturas que existen vigentes en el estado, cuando el esplendor de las ciudades de Mitla y Monte Albán irradiaba el sureste de México. Es una ciudad de gente noble y amigable, que tiene grandes talentos, que invitan al viajero, tanto nacional y extranjero a conocer y a vivir una experiencia rica en cultura y tradición, y que sobre todo los hace sentirse como en casa.

Para apreciar por qué Oaxaca es grande, sólo tienes que integrarte a sus maravillosas fiestas que resultan verdaderamente extraordinarias, que para beneplácito de nuestros viajeros tenemos durante todo el año, en ellas se ve reflejado el corazón de su gente, es conocer la esencia misma del oaxaqueño, que muestra su algarabía en las Fiestas de Carnaval, que es respetuoso y solidario en las actividades de Semana Santa como la entrega de flores y poemas de amor a las jóvenes en los Viernes de Cuaresma en el paseo Juárez, El Llano y que es sumamente devoto y reflexivo con el Encuentro, el Vía Crucis, La Visita de las 7 Casas, La Crucifixión, Las Siete Palabras, el Descendimiento y por último el Pésame a la Virgen

En todo el mes de julio con las Fiestas del Lunes del Cerro y la Guelaguetza, sus actividades deportivas y folklóricas como la elección de la Diosa Centéotl, los desfiles de las Delegaciones, la presentación de "Donají La leyenda", los festivales de los Siete Moles, el Tejate y el Tamal, entre muchas otras. Experimenta la nostálgica alegría en las Fiestas de Todos los Santos y Fieles Difuntos, saboreando su rica gastronomía tradicional del Día de Muertos cuyos platillos son antiguas recetas familiares.

Es conocer el fervor religioso con los desfiles de niños llevando la mexicanisima flor de Noche Buena ataviados como Juan Diego e "inditas", que hacen su peregrinar por las calles del Centro Histórico para llegar al Templo de la Virgen de Guadalupe.

Nuestra tradicional Noche de Rábanos que se celebra cada 23 de diciembre, donde los hortelanos oaxaqueños exhiben ante el asombro de los visitantes su arte transformado en figuras de rábanos, flor inmortal y hojas de totomoxtle; las calendas con sus gigantes, faroles, marmotas y carros alegóricos que lucen de mil formas y colores.

Y finalmente es experimentar el gran sentimiento de alegría con la Natividad, Año Nuevo, Reyes y Belenes cuando se renuevan los deseos de paz y bienestar familiar. La calidez de su gente y el abrigo de sus sierras lograrán que te enamores de esta bellísima ciudad.

Siempre serás bienvenido con tus seres queridos, ven a Oaxaca y siéntete como en casa, rodeado del calor y la alegría de su gente y el dulce sabor de los momentos vividos.

¡VEN Y VIVE LA EXPERIENCIA DE NUESTRAS TRADICIONES!.

1.HISTORIA del Istmo de Tehuantepec

El Istmo de Tehuantepec es la ruta más corta para cruzar el país entre el Océano Pacífico y el Golfo de México. Su nombre proviene de la ciudad de Santo Domingo Tehuantepec en el estado de Oaxaca, de origen Náhuatl, significa “monte del jaguar”. 

Ubicado en el sur de México, abarca la parte de México que se encuentra entre los meridianos 94 y 96 de longitud oeste y las partes surestes de Veracruz y Oaxaca, incluyendo pequeñas áreas de Chiapas y Tabasco. Este istmo separa a América del Norte de América Central. Con sólo 210 kilómetros de ancho, es el estrecho más al norte del continente. Las principales ciudades que se encuentran en el Istmo de Tehuantepec son Coatzacoalcos, Minatitlán y Acayucan, en Veracruz; y Salina Cruz, Juchitán de Zaragoza, Tehuantepec y Matías Romero, en Oaxaca. 

Desde la época de la Conquista hasta la actualidad, este istmo ha despertado el interés de economistas, políticos y geógrafos que han ideado construir un canal interoceánico. Pero se ha calculado que sería demasiado costoso excavarlo, por lo que se logró, para aprovecharlo como puente de enlace entre los océanos, el Ferrocarril Nacional de Tehuantepec, inaugurado en 1907 para comunicar a los puertos de Coatzacoalcos en el Golfo de México y el de Salina Cruz, en el Océano Pacífico. 

A los habitantes de los 35 municipios del Istmo se les conoce como istmeños y permanecen fieles a sus tradiciones con profundo arraigo por su pasado indígena, la zona exhibe con orgullo atracciones culturales, lugares históricos, arquitectura colonial y zonas arqueológicas. Las etnias que predominan en esta región son zapotecas, zoques, mixes y mixtecos, quienes aún conservan su idioma indígena. 

En esta zona predomina el clima tropical cálido. El promedio anual de lluvia en el istmo es de 3.960 mm y de temperatura es 35° C. 

Además de estos dos grandes puertos comerciales, la zona alberga un importante corredor industrial e instalaciones petroleras. Aquí también se encuentra la Reserva de la Biósfera de Los Chimalapas, destinada a la preservación de su riqueza natural. 

Aprovechar el Istmo de Tehuantepec como canal interoceánico que facilitaría un auge comercial gracias a su cercanía con Estados Unidos fue propuesto, pero se prefirió construir el Canal de Panamá porque su estrechez ofrecía una forma más económicamente viable. 

Antes de la construcción del Canal de Panamá, fue una importante ruta de transporte conocida simplemente como la Ruta de Tehuantepec. En 1853, el Tratado Guadalupe-Hidalgo fue firmado por México y Estados Unidos para disponer al istmo como medio para la transportación de correo y bienes comerciales vía carretera y ferrocarril. El Tratado McLane-Ocampo fue firmado por Benito Juárez pero no fue aprobado por el Congreso de Estados Unidos, lo que hubiera permitido el libre tránsito de estadounidenses por la ruta del istmo. 

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